domingo, 13 de enero de 2013

28.- Una bestia. Algo que no había visto antes. Algo indetenible.

Era una bestia. Ajax estaba seguro que podía ver una enorme gran abriéndose hacia él en medio de la oscuridad que reinaba.

Quería levantarse y correr, pero se había quedado aprisionado bajo un pedazo de escombro del techo que se caía en pedazos por los continuos temblores que sacudían la estructura del edificio.

Entonces sintió que una fuerza enorme lo jalaba hasta liberarlo, y lo impulsaba al otro lado del pasillo, lejos del monstruo que acababa de liberarse de una de las celdas.

Era Vaizack quien rescántandolo de los escombros, lo había llevado hacia la salida.


El niño salió dando trompicones al corredor, en donde se encontró de frente con Bijou y otras dos personas que no pudo reconocer en la penumbra, luego miró a la masa blanca que se elevaba frente a él, en la puerta del pasillo, y que retrocedía lentamente ante el peligro de aquella otra criatura monstruosa que Ajax no alcanzaba a percibir desde donde estaba.

Bijou se acercó a él, obligándole a levantarse. El niño se quejó, pues le estaba jalando el brazo con mucha brusquedad y lo obliga a avanzar por el corredor hacia una puerta al otro lado.

Vaizack los alcanzó y apartó a Bijou con brusquedad.

-¿Por qué no te ocupas primero de esa cosa que viene tras nosotros, lobo?- preguntó Bijou, inhalando profundamente y el lobo pudo ver como se relamía los labios. -¿O es qué sabes exactamente cómo escapar de aquí? Sin mí te perderás en un laberinto de corredores que se desploman, con esa cosa yendo tras de ti, y quizá tú sobrevivas, pero el niño no.-

-¡No voy a ir contigo!- chillo Ajax ante lo que decía Bijou, agarrándose del pelaje del lobo blanco.

El sonido silbante de la criatura en la oscuridad se aproximaba. Vaizack empujó a Ajax hacia Bijou y se lanzó contra la bestia.

Pudieron escucharles luchar en la oscuridad. El sonido de las mordidas y los golpes parecían intensificadas por el eco que rebotaba en las paredes.


Ajax advirtió como Bijou intentaba agarrarlo, así que corrió. Prefería quedarse con el lobo blanco, aun si corría el riesgo de que aquella cosa que los perseguía lo matara, que ir con Bijou.

Corrió a lo largo del pasillo, tropezando con lámparas, trozos de yeso y láminas de metal desprendidas de las paredes y el techo. Entonces, en el repentino silencio después de una sacudida de la estructura, el niño escuchó la respiración silbante de la bestia, y se quedó quieto, paralizado por el miedo de lo que fuera a encontrar al mirar hacia atrás.

Pero podía sentir a aquella cosa como si le respirara justo sobre la nuca. Y entonces un nuevo temblor,más fuerte, un chirrido, y una pared completa cayó justo sobre la criatura.

Ajax se había salvado de quedar aplastado sólo porque el cuerpo de la criatura detenía los grandes pedazos de escombro.
Aquel monstruo debía haber muerto, pues ya no lo escuchaba o sentía moverse.

El crío trató de levantarse, pero sentía las piernas débiles por el miedo.

Fue Vaizack quien lo levantó  en sus grandes brazos de lobo y Ajax se dejó llevar, aliviado.

-Atrás de ti, lobo.- resonó la voz de Bijou, quien había abierto una de las puertas y parecía que los esperaba.

Vaizack volteó. Del mismo pasillo en donde estaban las celdas donde Ajax había sido confinado, salía ahora una multitud de confusas formas que se movían hacia ellos.
El último temblor debía haber derribado también las paredes de los cubículos, y ahora, libres, aquellas criaturas resultaban una amenaza para ellos.

Algunas de esos seres,los más feroces, parecieron interesarse de inmediato en grupo de personas que intentaba huir y se lanzaron hacia ellos.

Ajax sintió un apretón de mano por parte del lobo blanco, y luego fue dejado rápidamente en los brazos de Bijou quien se apresuró a cruzar por la puerta que había abierto y cerrarla tras de sí, dejando al lobo blanco al otro lado, peleando con los monstruos.


-¡No!-gritó Ajax, pataleando con fuerza hasta lograr que Bijou lo soltara. Se lanzó contra la puerta, e intentó abrirla, pero parecía atrancada pues no pudo moverla ni un poco. -¡Está solo! ¡Abre la puerta!-

-Silencio.- ordenó Bijou. -Agradece que se te ha salvado la vida. Camina.-

-¡No quiero! Mi amigo esta ahí...-

-No tienes que preocuparte por él...- dijo otra voz que el niño no creía conocer, pero que venía de una de las otras dos figuras que acompañaban a Bijou. No podía verles los rostros por la falta de luz, pero la voz era la de un hombre. Y a diferencia de la de Bijou, sonaba como una voz bastante amable.

-No hay un solo ser en este lugar que pueda competir en fuerza y poder con un lobo blanco. Él,tu amigo, va a estar bien, Ajax Ramsley.-

El tono suave de aquella voz ayudó a Ajax a tranquilizarse, aunque no dejaba de sentirse preocupado.

Sólo entonces notó que en la mano que el lobo le había apretado antes de ponerlo en brazos de Bijou, había algo. Un objeto pequeño y delgado. No lo veía, pero supo de inmediato lo que era. Reconoció la forma de suave metal pulido y la cadena a la que estaba enganchado. Su silbato.
Ahora podía llamar a Lucas.

Pero no lo hizo.

Pensó en que si lo hacía ir por él hasta ese lugar, Lucas volvería a estar en peligro.
Así que le pareció mejor salir de ahí primero y luego buscar a su hermano.

-Andando.- ordenó Bijou, empezando a caminar por el pasillo. También ahí había escombros, lo que dificultaba moverse con rapidez.

De pronto una pequeña luz blanca se encendió.Sólo entonces Ajax pudo ver que una de las otras personas que acompañaban a Bijou era una joven mujer bajita y delgada, que era quien sostenía la luz, proveniente de un teléfono celular.

Era suficiente luz para alumbrarles unos cuantos pasos por delante, eso les evitaría tropezarse o meterse innecesariamente entre los escombros peligrosos.

Ajax se guardó el silbato en el bolsillo y caminó con ellos. Bijou se aseguró de que lo hiciera, obligándole que caminara delante de él. No quería perderlo de vista y que tuviera el impulso de tratar de escapar.

-Señor ¿A dónde nos dirigimos?- preguntó la secretaria, que iba adelante de todos, guiando con su pequeña luz.

-Al laboratorio no. 3. Hay una entrada ahí.-

-¿Una entrada?-

-A una red de túneles que pasa por debajo de la ciudad. Nos sacarán del edificio sin tener que encontrarnos con esos monstruos de afuera.-

-Y ¿A dónde es que nos llevará?- indagó Goddard.

-Si sabes por donde ir, fuera de la ciudad, a salvo. Iremos hasta la mansión de Goddard.-

-Los berserker llegarán a la mansión también, Bijou LeClair. Y su aliento se extenderá por el aire y las paredes no podrán evitarlo.-
-Mientras nos quedemos bajo tierra tendremos oportunidad. Además, la mansión tiene mucha más protección. Protección de hechizos poderosos. Tú lo sabes perfectamente.-

-Si. Pero me temo que no bastaran en esta ocasión. No contra los berserker.-

-Tendrás que  encargarte de eso.-sentenció Bijou, como dando por zanjado el asunto.

-Oh. ¿Tú crees que pueda?- Goddard se río suavemente. Giró la cabeza sobre su hombro y miró a Ajax. -Ese lobo de pelaje blanco es tu amigo. Es lo que dijiste, ¿Cierto, Ajax Ramsley?-

El niño se sobresaltó, ensimismado como estaba, al escuchar que se dirigían a él.

-Si.-
-Que interesante.-

-Si. Interesante que llames "amigo" a alguien que te traicionó al traerte aquí.- escupió Bijou.

-Tu traicionaste a Lucas.- murmuro el crío.

Bijou se detuvo y se giró sobre sus talones, mirando sorprendido a Ajax por lo que se había atrevido a decir.

Estirando su brazo soltó una bofetada en el rostro del niño, que cayó al suelo por la fuerza del golpe.

-No sabes nada sobre eso. Guarda silencio.-

Los temblores se hacían cada vez más seguidos, casi ininterrumpidos.

-Caminen.-




Lucas trataba de avanzar lo más rápido que le era posible hacia el edificio de House of Sound, intentando no llamar la atención de ningún otro lobo blanco o de los cazadores. Podía sentirlos, las presencias de los lobos blancos que se movían todos hacia la misma dirección que él, y más adelante, el olor a sudor y veneno de los cazadores, que le era tan conocido.

Detrás suyo la niebla continuaba su lenta marcha, avanzando pesadamente, cerrándose cada vez más sobre la ciudad.

En realidad no había hacia a donde más ir, mas que en la dirección en la que lo estaba haciendo. Y una vez que llegara ahí, cuando hubiera encontrara al niño, no sabía cómo iba a hacer para escapar con él, para ponerlo a salvo. Pero inmediatamente apartó esa cuestión de su mente.
Se ocuparía de una cosa a la vez.

Entonces pudo ver como la luz del edificio de House of Sound, el único punto que aún quedaba en la ciudad, se apago.

Lograba ver en la oscuridad la silueta del edificio, levantándose hacia el cielo. Se encontraba a sólo unas cuadras, y estaba seguro de que podía detectar, aunque de forma muy sutil el olor de Ajax.

Aun cuando sus sentidos no eran tan exquisitamente agudos como los de cualquier otro licántropo, no podía equivocarse con el aroma de su hermano.

Al llegar a la entrada del edificio se encontró con un panorama desolado. Trozos de cuerpos humanos esparcidos alrededor,
aunque había visto bastante de eso en su camino hasta ese lugar. Lo que le sorprendió fue el cuerpo gigantesco de aquello que parecía que era una bestia.


Era algo que no había visto antes. Una masa enorme, sin una forma que pudiera reconocer, de pelaje negro, y enormes heridas abiertas que dejaba expuesta su carne. Heridas de dentelladas como las de un lobo.

La carne de Lucas se estremeció, retrocedió y se acercó a la puerta del edificio. La niebla ya comenzaba a arrastrarse entre sus pies, colándose dentro.
Si sucedía lo mismo que con el resto de la ciudad, aquella edificación terminaría destruida al cabo de un rato, fundida por la neblina.

-Ajax. Ya estoy aquí.-musitó, poniendo pie dentro de aquel lugar que le gritaba peligro. Se sentía tenso, abrumado, acechado.

Había lobos blancos ahí dentro. Podía sentir sus presencias enormes golpeándole.

Además, aquel era el lugar que había estado evitando por tantos años. Sabía que no tenía ningún caso temerle ahora, pero no podía evitar que su cuerpo inconscientemente reaccionara ante el recuerdo del espantoso dolor que aquel edificio le significaba.

Aspiró el aire, tratando de buscar la pista de su hermano, pero la atmósfera saturada le dejó mareado y sintiéndose aún peor.

-Que-quédate donde estás. O... ¡te mataré! Bestia...asquero...sa-

Lucas miró hacia una esquina del vestíbulo, donde desde debajo de una mesa, alguien le apuntaba con un arma.
Era un humano, por lo que no se alarmó demasiado. Debía ser uno de los cazadores, pero no representaba un peligro en absoluto, pues ya tenía gran parte del cuerpo destruido y se estaba desangrando.

-¿Crees... que no puedo dispararte? Son balas de plata, y ten... tengo buena puntería, mons... monstruo...-

Se escuchó el estallido de un disparo y en seguida apareció uno de los lobos blancos. Lucas no supo si ya estaba ahí o acababa de llegar. Pero pudo verlo claramente cuando el lobo blanco fue directo hacia el cazador y lo asesinó, atravesándole el pecho.

Enseguida se giró hacia Lucas, contemplando frente a sí a un lobo flacucho y maltrecho, que enseguida se puso en  guardia.

El berserker lo observó con detenimiento.

Había algo en él que era desagradable.

Como berserker, no sentía la necesidad de atacar a lobos comunes, incluso si eran mitad humanos. No eran rivales dignos, ni un peligro.

Pero ese que tenía enfrente le resultaba odioso. Su sangre olía demasiado a suciedad, a humano. Aun así, aunque podría tener un ligero interés en eliminarlo, todavía quedaban humanos por exterminar, y eso era la prioridad. Era la razón por la que todos los que eran como él habían vuelto. Los dioses esperaban que ellos limpiaran el mundo.

Así que aquel lobo débil y extraño no era importante, por ahora. Lo hizo a un lado con un empujón y fue hacia una puerta de metal que parecía sellada. Sin embargo la niebla ya había hecho su efecto en ella, y al berserker le costó muy poco arrancarla a pedazos para descender por unas oscuras escaleras hacia los niveles inferiores, donde todavía quedaban humanos vivos.

Lucas lo vio alejarse y por fin pudo volver a respirar. De pronto sintió el dolor extendiéndose de una sola vez, como un golpe.
Se miró el pecho, donde tenía un agujero que sangraba y que quemaba.

-No.... No otra vez, maldita sea.-

El cazador había disparado antes de morir.

Una sola bala. Un solo tiro. Y le había dado.

El vértigo que sintió le hizo detenerse con ambas garras contra la pared que se sacudía a cada momento.

No podía luchar contra eso, por mas fuerte que quisiera ser, no podía contra una bala de plata.

Sintió su energía consumirse, y cayó al piso, en su forma humana.

-Ah... bien. No duele tanto... - dijo, creyendo que podría levantarse, pero ni siquiera pudo moverse. La niebla le estaba quemando la piel, el ojo que le quedaba y los conductos respiratorios.

-No ahora. No. Debo ir por Ajax. Sólo eso...-

Y entonces el calor de una respiración le hizo levantar la cabeza y encontrarse con un lobo blanco. No sabía si era el mismo que acababa de bajar por las escaleras, pero parecía listo para convertir a Lucas en su presa.

-Humano.- gruñó el lobo.


Pero al querer poner sus garras sobre el cuerpo del muchacho el aire a su alrededor lo quemó, haciendo que el berserker se detuviera momentáneamente, y luego salió despedido hacia el otro lado del vestíbulo, cerca del cadáver del cazador, manchandose con el charco de sangre que se extendía por el piso de mármol pulido.

La sangre se sentía viscosa y pesada, y de pronto entre el rojo oscuro vio algo blanco y brillante que se deslizaba a su alrededor, y no supo con exactitud que era hasta que sintió como le quemaba el cuerpo el aire, y se dio cuenta de que  no podía alejarse de aquella porque estaba encerrado en un círculo, formado por aquella delgada cosa que parecía haberse estado ocultando en el charco de sangre, esperándolo. Aquella cadena de plata que lo había apresado.

-Entre mas luches mas daño te causara.-
Lucas, esforzándose por respirar, volvió la cabeza hacia donde escuchaba aquella voz conocida y vio a Harley, la pelirroja, en persona.

El berserker se agitó dentro de su prisión, gritando salvajemente, con los ojos encendidos de rabia.

-Bueno, los de su clase son de todas formas amantes del dolor, así que no se detendrá, y el círculo terminará cediendo. Más aún, sus gritos atraerán a otros, así que tendrás que moverte rápido.- dijo ella, acercándose a Lucas, quien parecía demasiado sorprendido de verla, con los ojos desorbitados, y la boca completamente abierta.

Pero boqueaba y jadeaba, y entonces Harley cayó en cuenta que se estaba ahogando.

-Es por esta bruma. Es venenosa para los humanos. Necesitas volver a tu otra apariencia y pronto, o morirás.-

-N-no... puedo.- Lucas apartó la mano del pecho, dejando expuesta la herida.

-Ah, si, eso.-

La pelirroja pasó su dedo sobre la herida y chasqueó la lengua.

-La herida no es tan profunda, pero hay que sacar la bala.-

-No... ¡Arhg!-

La mujer deslizó la punta del dedo, buscando la bala dentro de la carne lastimada.

-La herida debe tratarse, pero no hay tiempo. ¿Comprendes?- dijo extrayendo la bala con sus dedos mojados en sangre de Lucas. Miró hacia donde estaba el berserker encerrado, y que intentaba romper con sus garras la delgada cadena de plata.

-La plata los hiere, pero no es mortal para los de su clase. No hay hechizo suficientemente viejo y poderoso como para que sea efectivo sobre uno de ellos, así que si no te transformas ahora y te vas no podré evitar que te mate.-

-N...no... -

-Lucas...- Harley le tomó el rostro entre las manos y vio como el chico luchaba por no perder la conciencia. Estaba sangrando por la nariz y tenía la piel enrojecida por las quemaduras de la niebla.

-Escucha. Puedo darte unos minutos, querido. Tu cuerpo tendrá energía suficiente para salir de aquí e ir por Ajax, pero luego de eso... tal vez no puedas volver a moverte. Tal vez mueras.-

-Mo...rire... de... todos modos...-

-Si...- suspiró Harley,poniendo sus labios contra la frente del chico.

-Dicen... que hay... quienes nacieron para atraer toda la mala... suerte...-murmuró el chico con la mirada desenfocada y perdida, así que no pudo ver como Harley le sonreía con tristeza.

-Cariño, esas son solo supersticiones tontas. Tienes más suerte que ninguno en este mundo. ¿Quién más habría podido sobrevivir a lo que tú has pasado?-

Con sus dedos ensangrentado, Harley dibujo sobre el pecho de Lucas una pequeña figura circular con trazos ondulados en el medio y murmuró algo en el oído del chico.

El cuerpo de Lucas se convulsionó y a continuación se quedó rígido, incluso su respiración se detuvo.

Podía ver lo que ocurría, estaba consciente, pero no era capaz de mover su cuerpo. Luego una luz brillante cayó sobre él, una luz que venía de ninguna parte. Era algo que no había visto antes.


Era algo indetenible. Aquella luz que entraba en él y se movía en su interior y que recorría su cuerpo, aliviando sanándolo, llenándolo.

De pronto volvió a respirar, tan profunda y limpiamente que le pareció que era la primera vez en su vida que lo hacía.

-¿De acuerdo?-

-¿Qué?-

Escuchaba que alguien le hablaba, pero no entendía lo que le decían.


-Lucas. Mírame.- una manos giraron su cabeza, y entonces la vio, más claramente, aún en la oscuridad, y reconoció el cabello  cabello ondulado y rojo.

- Harley... ¿Estoy soñando?-

-No, sólo estas desorientado. Transformarte, pronto.-

Entonces los sentidos del muchacho percibieron de nuevo los temblores que sacudían al edificio, y el olor de los muertos, y las presencias pesadas y terribles de los lobos blancos, y los gritos del que tenía enfrente, atrapado en un círculo hecho con plata.

Y entonces se acordó también de la bala que lo había golpeado, pero el dolor ya no estaba. No había ningún dolor en su cuerpo. Como si jamás se hubiera lastimado en toda su vida. Incluso los viejos dolores que le aquejaban, aquellos a los que había aprendido a acostumbrarse, todos habían desaparecido.

-Había olvidado lo que es sentirse bien.- dijo, poniéndose en pie y transformándose en lobo.

-Tienes poco tiempo, no lo desperdicies.- advirtió la pelirroja. -La salida está abajo.-

En ese momento el berserker se liberó de su prisión, rompiendo la cadena, y saltó sobre ellos, lanzando a Lucas, quien quedó incrustado en la pared, causando un gran agujero que rápidamente empezó a expandirse sobre el concreto ablandado por la niebla corrosiva de los berserker. Los pedazos de la pared se desmoronaban como polvo, y las estructuras metálicas se doblaron, haciendo que parte del techo se derrumbara.

Lucas trató de evitar quedar aplastado, moviéndose hacia un lado.

-¡Harley!- la llamó en medio de la confusión, pero no pudo verla. Fue al otro lobo a quien vio, justo sobre él, embistiéndolo. Ambos rodaron por el suelo que de repente cedió bajo ellos, haciéndolos caer en un agujero hacia las oscuras profundidades de los laboratorios subterráneos.




Bijou era el guía que los llevaba entre los laberínticos pasillos, que en medio de la oscuridad y las continuas sacudidas se hacían más confusos y peligrosos.

De pronto un temblor más intenso les hizo detenerse momentáneamente para sostenerse de lo que tuvieran a la mano.

-¡Sigan caminando!- la voz de Bijou se alzó sobre el caos, una vez que el temblor hubo pasado.

Ajax tosió. El polvo le picaba en la garganta. Se puso en pie, pero no sabía hacia donde caminar. De pronto una luz blanca le dio en los ojos. Era Bijou, quien le apuntaba a la cara con la luz del móvil.

-Muévete.-
Tomó al crío de la muñeca y lo jaló por lo que quedaba del destruido corredor. Al final del pasillo estaba el laboratorio que buscaban. También ahí gran parte de las paredes se habían caído, aplastando y destruyendo algunas máquinas y material.

-Por aquí.-

Bijou se acercó a la mesa de operaciones que estaba en el centro de la habitación, y, pasando el móvil a su su secretaria, se agachó debajo de la mesa, palpando el suelo con las manos.

-Señor...- la pequeña mujer dirigía la luz
del móvil hacia Bijou -¿Qué busca?-

-Nuestra salida. Normalmente la compuerta se activa con un interruptor, pero ya que no hay energía eléctrica...-

Entonces hundió una parte del  suelo metálico, y lo deslizó haciendo quedar al descubierto una rampa que iba hacia abajo.

-Entra.- dijo, mirando a la mujer. Ella, obediente, se sentó a la orilla de la rampa metálica y sosteniendo el móvil entre sus dos manos, se deslizó.

Vieron como la luz blanca se alejaba hacia las profundidades de aquel camino secreto, dejándolos en la completa oscuridad.

-Pirausta.-

-Si.- dijo ella, con un aire de entusiasmo infantil casi ridículo, dejándose ir por la rampa.

-Ajax.-

El niño respiró hondo. Si la mujer y el otro hombre ya lo habían hecho no podía ser peligroso.

-¿Por qué?- se atrevió a preguntar. -¿Por qué me ayudas?-

-Oh. ¿Qué? No creas que lo hago por ti. Es que aun no termino de experimentar contigo. Ahora entra.-

Pero no obtuvo
respuesta, y no escuchaba que el niño se acercara.

- ¿Prefieres quedarte y morir aplastado? ¿O devorado?-

-Estaría mejor que contigo.-

-¡Entra!- Bijou alargó el brazo hacia el lugar de donde provenía la voz de Ajax y lo alcanzó, tirando de él para lanzarlo por la rampa.

El niño trató de sostenerse de algo, pero la rampa era lisa, igual que las paredes que lo rodeaban, así que se deslizó directo hacia abajo sin poder evitarlo, y cayó en los brazos de alguien.

-¿No te pareció divertido?- dijo la persona que lo sostenía. Era el otro hombre, con la luz del móvil todavía iluminando pudo ver su rostro de cerca. Era el mismo hombre que acompañaba a Bijou cuando Vaizack lo había  dejado en ese lugar.Se veía más joven de lo que había pensado, y sus ojos brillaban mucho.

-No. No fue divertido.-murmuró Ajax mientras lo ponían en el suelo. En ese momento aparecía Bijou por la rampa.

-Sigamos- dijo tomando el teléfono de nuevo en sus manos. -Queda poca batería. Quédense cerca. El túnel tiene muchas salidas, y en este momento sólo una es segura.-

-No lo será por mucho tiempo.- dijo Goddard.

-Tus malditos lobos blancos son fuertes, pero dudo que incluso ellos sean capaces de encontrar la trampilla oculta antes de que el edificio termine por colapsar.-

-Eso no detendrá el aliento corrosivo de los berserker.-

-Tal vez. Y seguramente no querrás  estar atrapada aquí si esa cosa logra penetrar. Así que camina, señora Pirausta.-
 

Vaizack caminó sobre el suelo encharcado de sangre, mojándose aún más las ya manchadas patas con el líquido viscoso.
Suspiró, mirando los cuerpos de aquellas torturadas criaturas, contemplando las formas destrozadas de sus cuerpos deformados por los experimentos.
Al menos ya no sentían dolor.
Y él, luego de su despliegue de violencia contra ellos no podía evitar la sensación de tranquilidad embriagadora, mezclada con desagrado y asco.

Pero ahora podía concentrarse en ir a buscar a los otros berserker, y dejarse llevar por esa locura escrita en su naturaleza.
Eso es lo que deseaba hacer. A pesar de la duda repentina que le asaltó al pensar en si el niño estaría a salvo.

De todas formas no era de su incumbencia.

Él ya había cumplido con aquella extraña misión que se había impuesto al tomarse las molestias de bajar para llevarle el silbato. En realidad ni siquiera había tenido contemplado el sacarlo de aquel lugar.

Las criaturas del mundo vivían y morían y él no existía para preocuparse por algo tan trivial. Algo tan pequeño como la vida de un sólo humano. Él no era un protector, era un guerrero. O al menos lo había sido, antes de morir y volver a la vida. Ahora no tenía muy claro que era. Lo único palpable a lo que podía aferrarse era aquel poderoso deseo de seguir a los berserker.

Pero también estaba aquella pequeña idea que lo detenía. Tan incomprensible. Esa noche la vida de muchas personas se perderían, de muchos otros niños. ¿Por qué le detenía el pensar en uno sólo de ellos? ¿Por qué habría de importarle si sobrevivía o no?

El edificio se caía. Y Vaizack seguía sin moverse, sin poder decidir qué hacer.
Un fuerte sacudón lo sacó de su embelesamiento cuando una parte de uno de los pilares de la estructura cayó sobre él.
Cuando reaccionó un gran trozo de concreto aplastaba la mitad de su cuerpo.


-¿Te duele? Espero que si.-

Aquellas palabras susurradas en su oído con tanta sorna le hicieron girar la cabeza y entonces vio al lobo tuerto parado junto a él. Luego levantó las patas traseras, apoyándolas contra la roca que lo comprimía  mientras se jalaba hacia atrás, tratando de liberarse.

Lucas saltó sobre la roca, y el peso extra hizo que Vaizack quedara aplastado de nuevo.

-Quedate quieto. ¿En dónde está mi hermano?-

-Se lo llevaron.- respondió la voz áspera, casi incomprensible de Vaizack. -Quítate de encima.-

-No. Voy a encargarme de ti ahora.-

-Podrido...-dijo una tercera voz. Lucas se volvió sólo para darse cuenta que estaba a punto de convertirse en la presa, de nuevo, de un lobo blanco. No sabía si era alguno de los que se había encontrado antes, todos le parecían iguales, un peligro mortal y una maldita molestia.

Saltó de la roca y trepó un muro inclinado que se desmoronó bajo sus pies, y rodó por el piso, consciente de que venían detrás de él.

Ambos.

También el lobo de Ajax.

Se sentía fuerte para pelear, pero dos lobos blancos al mismo tiempo era un desafío que tal vez le excedía.

Entonces el ruido de gruñidos y golpes le hizo voltear atrás.

Los dos lobos blancos estaban peleando, no con él, si no entre ellos.

-Hacia el otro lado.- dijo el lobo de Ajax, golpeando con su zarpa el hocico del otro albino. -Se fueron por hacia el ala sur.-

Lucas comprendió. Aprovechando que el lobo de Ajax mantenía al otro ocupado, corrió al lado contrario, olfateando. La niebla no había llegado aún hasta donde estaban, así que podía todavía distinguir los aromas de los que habían pasado por ahí.

Había un horrible olor de fondo, el olor de los laboratorios que conocía tan bien, pero se concentró en el olor de su hermano y comenzó a seguir el rastro. También percibía la esencia de Bijou.

Como lo había esperado, Bijou se habían encargado de sacar a Ajax de ahí, pensó, aliviado.

El camino había quedado bloqueado por trozos macizos de concreto y metal.

Empezó a moverlos, un pedazo a la vez, abriendo espacios lo suficientemente amplios para poder pasar, aunque cada tanto los escombros que de los pisos superiores se deslizaban, volviendo a bloquear el camino.

Detrás de él escuchaba el fragor de la batalla, y los percibía cada vez más cerca.
Hasta que el lobo de Ajax llegó hasta donde él estaba, y al mirar atrás, Lucas pudo distinguir las siluetas de otros tres.

-Estás traicionando a tu naturaleza.-
dijo uno de ellos, con su voz poderosa, como de trueno.

-No tienes que enfrentarte a nosotros para defender al mal y la corrupción.-

-Eres como nosotros, creado para obedecer la voluntad de los dioses. Nacido para destruir el mal.-

-Este al que persiguen es un lobo.- respondió Vaizack.- Nosotros nunca hemos necesitado atacar a otros lobos. Son seres inferiores, pero aún así descienden de nuestra raza y complacen a los dioses.-

-Ese al que proteges no. ¿No lo sientes? Está corrupto. Es nuestra labor purificar esta tierra, y ahora que hemos destruido a los humanos debemos continuar con otras criaturas sucias, como él.-

-Sigue cavando.- musitó Vaizack a Lucas.
Y Lucas lo hizo, aunque le parecía inútil, pues el camino era constantemente bloqueado por nuevos pedazos de las paredes y el techo.

-Pelearé con ellos si debo hacerlo.- gruñó enterrando los brazos bajo un trozo enroscado de viga de contención.

-Si. Y morirás al instante.-

Impacientes, los otros tres berserker saltaron en su dirección, intentando alcanzar a Lucas.

Vaizack detuvo a uno. Un segundo lobo se lanzó justo sobre el vago, pero él, todavía con la pesada viga entre sus garras la usó para golpear a su atacante.

Fue como golpear un pedazo de metal con otro pedazo de metal. Pudo percibir la dureza del cuerpo del lobo blanco a través de las vibraciones de la viga.

Pero al menos el impacto había sido el suficiente para desviar su ataque.

Vaizack, que aún luchaba con el primer berserker, tuvo que dejar su propia batalla para jalar a Lucas hacía un lado, antes de que el tercer berserker lo atacara por detrás.

No importaba cuán feroz pudiera ser el vago en la batalla, no había forma de que lograra enfrentarse a berserkers que iban tras él con toda la intención de exterminarlo, pensaba Vaizack, retrocediendo, siendo la única barrera entre los otros lobos blancos y Lucas.

Pero no podía seguir retrocediendo mucho más, pues detrás sólo había un muro sellado de escombros. Y delante los tres guerreros que ya se ponían de nuevo en posición de ataque para volver a abalanzarse sobre ellos.

"Alto".Quiso decir Vaizack. Pero al abrir el hocico, en vez de palabras, surgió de él una niebla espesa y blanca.

"Mantengan su distancia" intentó hablar de nuevo, pero el resultado fue el mismo. Más de esa niebla brotaba de él, y empezaba a expandirse alrededor.

-¿Estás intentando usar tu aliento contra los que son como tú?- habló uno de los berserker. -Esa es un arma que sólo debe ser utilizada para limpiar el mal.-

"No me enfrentaré a ustedes, si mantienen su distancia" respondió Vaizack, dejando que sus palabras se volvieran niebla.

-No puedes dañar a otros como tú con tu aliento.-

"No pretendo usarlo para dañarlos a ustedes." Vaizack golpeó el muro detrás de él, que empezó a desmoronarse rápidamente.

-¡Corre!.- gritó, y Lucas comprendió que le hablaba a él, así que se lanzó a través de la muralla de escombros, que a su paso iba desintegrándose.
Al verlo escapar, los berserker intentaron correr tras él, pero Vaizack les cerró el paso.
"El piso" sopló, lanzándose con los cuartos delanteros, hundiéndolos en el suelo que de pronto se había vuelto quebradizo, y las grietas que se formaron se corrieron hasta convertirse en agujeros bajo las patas de los berserker que resbalaron hacia el piso inferior.

Vaizack se apuró a seguir el camino del vago antes de que el piso desapareciera también para él.

Sabía que su pequeño truco no pararía a los berserker por mucho tiempo, porque su fuerza era algo  indetenible.














3 comentarios:

  1. Kyaaaa!!!!! ;u;
    ¿tiene actualizaciones? es decir... cambios del escrito o no? xD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una palabra en la última linea.¿Por qué? ¿Ves algo diferente? D:

      Eliminar
    2. No, no es que vea algo diferente, sino que es para arreglarlo en el "libro" que me voy a hacer, ¿recuerda? :)
      Aún tengo esa idea en mente! *o*

      Eliminar