jueves, 11 de octubre de 2012

21.- Fria. Sangre de lobo


Era fría. La luz de la luna entrando por la ventana y arrastrándose como manos fantasmales que arañaban el piso. Fría y detestable.

Ajax recogió las piernas contra su pecho para evitar ser tocado por aquella luz que también caía sobre Lucas. A Lucas, claro, no parecía molestarle. 
Dormía.

Luego de que Vaizack le hubiera hecho tomar el contenido rojo de la pequeña botella, el vago se había quedado tendido en el piso de la sala, quieto, tan quieto, que ni sus ojos abiertos se movían para parpadear. Ahora, varias horas después, se habían cerrado al fin sus ojos y dormía profundo. Ajax se sentía aliviado de que pudiera descansar,  estaba contento por él, pero no quería verlo. Evitaba, cuanto podía hacerlo, mirar hacia el otro lado de la habitación donde estaba su hermano. Si lo veía comenzaría a sentirse aún más triste y se pondría a llorar de nuevo. Lucas siempre terminaba lastimado. Si no, era él el que lastimaba a otros.  

Era una pesadilla. Ya lo había visto matar, y le estaba dando miedo pensar cuantas veces mas tendría que verlo haciendo eso.

El pequeño se levantó. Anduvo pegado a la pared, evitando caminar por donde la luz de luna clareaba el suelo y llegó hasta el armario. Sacó una de las mantas y después, andando despacio y cauteloso todavía, se aproximó a Lucas y le puso la manta encima. No hacia frío, pero él lo sentía y quizá -pensó- Lucas también.
Cuando Vaizack se levantó se sorprendió de ver al niño durmiendo en el piso, y de no ver ahí al vago. Fue a encontrárselo saliendo del baño, con el rostro húmedo y el flequillo escurriendo algo de agua sobre aquella mirada penetrante que se quedó fija en él.

-Tú... esa cosa que me hiciste beber anoche. ¿Qué era?-Vaizack  decidió simplemente ignorarlo y le pasó a un lado. Antes de que pudiera entrar al baño se sintió tomado del brazo. Lucas lo jaló hasta ponérselo hacia atrás, sobre la espalda, en un ángulo doloroso.

-Te estoy hablando, basura.-

-La única basura que hay  aquí eres tú con tu maldita sangre corrupta.- susurró el albino, echando la cabeza hacia adelante para aminorar la tensión que hacían su brazo  y su hombro. Pero Lucas no le dio descanso, jaló aún más el brazo, buscando ese punto justo antes de la fractura.

- Mejor que me lo digas...-

-No creas que voy a revelarte mis secretos.-

-¡Entonces tendré que arrebatártelos por la fuerza!-Lucas hundió sus manos en la suave melena, enredando sus dedos en aquella suavidad y tirando despiadadamente de ellos, llevando la cabeza del lobo blanco contra la pared, provocando un sonido vibrante en las paredes de todo el departamento. Lucas supuso que un golpe así no sería nada para un lobo como ése, pero Vaizack se quedó apoyado contra la pared, con el cabello cayéndole sobre la cara.

-¿Qué pasa? ¿Te ha dolido?- soltó Lucas con venenosa burla, pero su sonrisa se borró enseguida, cuando notó que la mirada del lobo blanco pasaba de él y se fijaba en algún punto que quedaba a su espalda. Lo sospechó aún antes de darse la vuelta. Ajax los miraba. Se giró despacio y le vio ahí de pie frente a ellos.

-Ajax... nos vamos.-Lucas desvió la mirada y se fue a buscar sus cosas.
-Adiós.- musitó el niño mirando a Vaizack que se levantaba trabajosamente, apoyándose en la pared.
-Adiós.- tuvo como respuesta.


-Responde... responde... ¡Mierda, responde, Bijou!- Lucas golpeó el auricular del teléfono público, pero ni siquiera eso logró que le respondieran la llamada. Lo había estado intentando por casi una hora, pero Bijou no respondía, y éso, pensó Lucas, era algo muy malo, por que Bijou tenía una linea cuyo número solo Lucas conocía, así que siempre le respondía, sabiendo que era él. 
El chico colgó el teléfono, resignado y suspiró, deseando que a Bijou no le hubiese pasado nada malo.Era un mal momento para que decidiera no atenderle, pero Lucas sabía que tenía que empezar a arreglárselas solas y dejar de llamar a Bijou como un criajo asustado cada vez que algo se ponía difícil.

Pensándolo bien, que clase de idiota cobarde y desesperado estaba siendo para portarse así. Ese auto-observación irió su orgullo.Volvió donde Ajax, que esperaba sentado en una banca, mirando -sin mucho interés- los autos que pasaban.

-Vamos- indicó el lobo, tomando la valija, caminando calle abajo. Y el niño lo siguió.
-Antes que nada hay algo que necesito que encuentres para mí, Bijou LeClair.- dijo Goddard, la bruja, mientras jugaba a entrelazar sus dedos una y otra vez, lo que le daba un macabro aspecto casi infantil.

-¿Qué cosa?-

-No lo sé .Nunca lo he visto. Pero sé que existe por que Alan Goddard guardaría algo como eso, por su propio bien.-

-Ah. Pretendes que encuentre algo que ni siquiera sé que es. ¿Podrías ser más especifica?-  Bijou inclinó la cabeza hacia un lado, recargándola sobre su mano y entornó los ojos, aburrido. Probablemente, pensó, lidiar con aquella bruja iba a ser igual de pesado que soportar a Goddard.

-Por supuesto.- respondió ella con una amplia sonrisa -Lo que busco es información.-

El silencio que siguió hizo caer en cuenta a Bijou que tendría que esforzarse mucho con ella.-¿Qué tipo de información?-  se vio obligado a preguntar. ¿Realmente le costaba tanto decirle todo de una vez y de corrido?. No, claro que no, pero ella se estaba divirtiendo.-Información sobre los cazadores.-

-¿Nuestros cazadores? ¿Qué necesitas saber sobre ellos?-

Pirausta dio un saltito para levantarse  del sillón y empezó a reír  como si hubiera algo realmente gracioso en la cara del otro. Y eso a Bijou lo hartó un poco. Un poco más.

-Esos novatos que pretenden hacer pasar por cazadores...- ella se giró hacia el ventanal y alzó los brazos a los lados como si estuviera a punto de salir volando a travez del cristal. - ¡En absoluto! Te estoy hablando de verdaderos cazadores. Cazadores de brujas, de demonios, de lobos... de criaturas como nosotros.

>> Todos esos traidores que rompieron nuestro pacto igual que Goddard y que han matado, en el nombre de Vipunen y en mi propio nombre a criaturas inocentes.- bajó los brazos despacio y su tonó al hablar se volvió más suave y lento. Costaba seguirle el ritmo a su estado de ánimo. Bijou no sabia descifrar si se encontraba triste o contenta o donde estaba la linea que dividida el cambio de sus emociones.

- El debe tener información de todos ellos. Hicieron el voto de acudir en auxilio de alguno si lo necesitaba, así que para su propia protección Alan debió guardar información para localizarlos si es que llegaba a necesitarlos. Esa es la información que necesito.-



Estaba cansado. Resopló e hizo acopio de todas sus fuerzas para seguirle el paso a Lucas entre tanta gente que caminaba por la acera y la cual iba empujándolo de un lado para el otro sin ninguna consideración. Habían estado caminando toda la tarde, sin rumbo fijo, le parecía a Ajax.

-¿Est
ás bien?- el vago se detuvo y al volverse se dio cuenta de que a su hermanito le costaba seguirlo.  -Lo siento, iré mas despacio. Venga, dame la mano.- 

Entonces un diminuto proyectil, una pequeña bala de plata cruzó la atmósfera vaporosa de la tarde y rozó, apenas, la pierna derecha del vago, cerca de la pantorrilla. Lucas gritó por que la sensación de la plata era como un frío quemante sobre la piel. Pronto una segunda bala dio contra él, en el hombro derecho.Quien estuviera disparando debía tener pésima puntería -pensó- pues para que la bala tuviera una efectividad mortal inmediata debía dar en alguno de los puntos vitales, o quizá sólo estaba jugando con él, inflingiéndole mucho dolor antes de matarlo.Eso debía ser por que lo siguiente que cayó sobre él, tan rápido que no tuvo tiempo de reaccionar, fue un arpón, atravesando su muslo. Lucas cayó al suelo, en medio de la multitud que se dispersó enseguida asustada de ver a alguien herido.

-¡Lucas!-

-¡Apártate!- el lobo empujó a su hermanito justo en el momento en que otro arpón fue disparado hacia ellos, fallando y dando contra el concreto. -¡Tú, maldita basura! ¡Da la cara de una vez!- gritó Lucas mirando hacia arriba, sobre los edificios, de donde provenían los ataques. Haciendo acopio de todas sus fuerzas, reteniendo el aliento en su pecho para no gritar por el dolor al desgarrarse la piel, tomo el arpón que tenia encajado en la pierna y se lo sacó, dejando una agujero en la piel por donde corrió libre y rápida su sangre.

-Arghh...- el acto reflejo de poner sus manos sobre la herida esperando detener tanta sangre no funcionó, y tampoco parecía que el cazador fuera a mostrarse, por que además oculto de aquella manera tenia la ventaja. Así que tenia que irse de ahí.

Pero entendió al intentar ponerse de pie y volver a caer al suelo, que con la pierna atravesada de lado a lado no llegaría  muy lejos. No con ese débil cuerpo de humano. Así que la bestia no se hizo esperar. Lucas se transformó justo ahí, frente a las personas que aun seguían observando el tan peculiar espectáculo, y que al ver aquella mole de pelaje obscuro, profiriendo gruñidos horrendos al aire, salieron corriendo asustados.

-¡Ajax! ¡Sube!- Lucas se puso junto al crío para que éste trepara en su lomo, lo cual el niño no pudo hacer. La figura de aquel monstruo  le causaba mucho miedo todavía.

-¡Ajax! - fue el mismo Lucas quien empujó al niño sobre su lomo y arrancó en una carrera vertiginosa. El crío tuvo que reaccionar pronto y agarrarse tan fuerte como pudiera del pelaje. Iban muy rápido. Lucas podía ser verdaderamente veloz. Nunca antes se había dado cuenta de ello. Apretó entre sus manitas el grueso pelambre y levantó la cabeza, sintiéndose embriagado por la velocidad.

-¡Suj
étate fuerte!- gruño la bestia, agazapándose para tomar impulso con sus poderosos y fibrosos brazos para saltar sobre un autobús, y desde ahí alcanzar el techo de un edificio, intentando alejarse lo más posible de la avenida principal y del cazador que les pisaba los talones quien también resultaba ser veloz. Muy rápido, demasiado para un humano, pensó Lucas, viendo aparecer de pronto en frente un bloque departamental. Rodearlo habría sido perder tiempo, así que viendo una ventana abierta saltó dentro hacia una diminuta habitación donde al verlo entrar alguien empezó a gritar histéricamente.



Pero Lucas no se detuvo, atravesó una de las paredes y siguió por el corredor hasta un ventanal. Atravesó el cristal también, haciéndolo trizas y se deslizó por uno de los tubos de desagüe hasta abajo, al callejón, y se detuvo.No podría deshacerse del cazador. Estaba acercándose cada vez más y él no podía ir más rápido con las heridas de la pierna.

-Ajax...-El niño, abrazado a su espada y con el rostro oculto entre el pelaje espeso de su lomo se incorporó un poco y se encontró con la febril mirada del lobo sobre él. Tembló ligeramente, soltando los mechones de pelambre estrujados y deslizándose por la espalda hasta quedar en el suelo firme de nuevo.

-Mira allá.- El niño se volvió hacia donde le indicaban. Había unas cajas de embalaje apoyadas contra la pared.-Quiero que te escondas en una de esas-

-Ah...No...no quiero.-

-Está justo detrás de nosotros, no tardará en alcanzarnos..-

-¡No quiero! No quiero quedarme solo...- apretó sus ojitos negro sintiendo que estaban empañándose. -Por favor.-

-No tengas miedo. Volveré por ti en cuanto pueda. Pero para deshacerme de ese cazador necesito saber que tú estás a salvo.-

-Por favor...- el niño se atrevió a acercarse, poniendo su mano sobre el cuello del monstruo. Entonces, a la luz de la noche alcanzó a ver que de la herida que el lobo tenía en la pata derecha salia todavía mucha sangre.

-Por favor...- balbuceó -No quiero...que te maten...-

-No van a matarme...- el lobo apoyó su negro hocico sobre el hombro del niño -Te he dicho que vendré en cuanto termine. Vendré de seguro.-

Terminó abrazándose al cuello del lobo, asustado de que fuera la última vez que lo veía. Sollozó en voz baja, tratando de contenerse.

-Ve, Ajax, no hay tiempo.- Ajax asintió. Se metió dentro de una de las cajas de embalaje, ocultándose en el fondo.

-Espérame- le oyó decir al lobo. Luego el silencio.

-¿Será ésto? Me parece que es una agenda. Tiene nombres y direcciones...aún que el papel y la tinta están muy gastados. Es muy vieja.-

-Es de Goddard ¿Cierto?- preguntó  la bruja extendiendo la mano para que Bijou depositara en ella el pequeño libro empastado en terciopelo negro. La hojeó con delicadeza, deslizando sus dedos sobre los nombres escritos en una letra ensortijada y vieja.-Umhh, si...si... - la revisaba y su sonrisa crecía con entusiasmo.

-Están aquí...todos ellos.Ja ja ja ja. Los nombres de todos ellos, información detallada de sus habilidades y debilidades, su ubicación actual. Está todo aquí justo como lo había visto.- paso la manos sobre las hojas como si estuviera leyendo aquellas irregulares letras con las yemas de sus dedos más que con los ojos.

- Es perfecta. Bijou LeClair - le miró intensamente entre sus pestañas -Eres asombrosamente útil. Oh, mis dioses.-


-No he hecho más que revisar las pertenencias del señor Goddard. Era tan simple como eso.-

-Es porque has sido tú quien lo buscaba que has hallado tan pronto este libro. He acertado contigo-

-No le buscaba. Ha sido una suerte que apareciera.-

-Y por eso mismo le has encontrado.-Bijou frunció el ceño. -No hace falta que comprendas. Eres igual mente útil, mi querido.-

Goddard, la bruja,  dejó el viejo libro sobre el escritorio, acomodándolo en medio de éste como si se tratara de un  antigua y sagrada biblia. Anduvo un rato  caminado en círculos dentro de la habitación, pensando profundo. Pirausta pensaba en su lobo y en su soledad en el recinto subterráneo. Y lo extrañó enormemente.

-¿Qué vas a hacer con esa información, señora?-

La bruja levantó el rostro con sus recuerdos de Vipunen. aún asomándole en aquellas pupilas que no le pertenencia

-Venganza.-

-¿Qué tipo de venganza tienes en mente?-

-La destrucción absoluta, por supuesto.-

-Nh...desde luego. Bueno, supongo que ya cumplí con mi parte del trato-
-No es así. Apenas estamos comenzando, necesitaré que hagas algunas cosas más para mi, querido.-

-¿Qué cosas?-

-Bueno, asumirás la cabeza de la compañía. Como Goddard, te nombraré oficialmente el señor de todo esto. En realidad no me interesa lo que hagas  a partir de ahora con esta corporación, pero hay algo que definitivamente debe terminar: la cacería de lobos. Por supuesto, no sera de inmediato, hazlo gradualmente para que no haya sospechas, pero finalmente esa absurda matanza se detendrá.-

-¿Y si no me es posible cumplir con ello?- Bijou se humedeció los labios con un ligero gesto -Hay personas implicadas a las que una orden como esa no  les gustará.-

-Oh, bueno, si al cabo de un tiempo no has sido capaz de cumplir esta petición, extenderé mi venganza hacia ti  y a "eso" que es lo que más te importa.-

Una amenaza como aquella era de lo menos que Bijou tenía ganas de escuchar. Era molesto. Tener a la bruja era infinitamente mejor para él que seguir soportando a Goddard, pero ni si quiera a ella le aguantaría  aquel comportamiento arrogante por mucho tiempo. Alzó las cejas para no fruncir el ceño. Y la bruja se rió melodiosamente, lo que en la voz del cuerpo de Goddard era un tanto horrible.

-Bijou LeClair, no tienes que molestarte. Sé que me comprendes. Esta cacería absurda debe terminar. Por el bien de todos.-

-Por supuesto.-.

-Oh, respecto a esa mujer.-

- La mujer que te hizo lo que eres ahora, puedes disponer de ella como te plazca.-


Ajax miraba tímidamente por entre las rendijas de la caja en la que se había metido. Lucas no se había ido hacía mucho, pero ya estaba deseando que volviera para poder acallar las voces feroces en su mente que gritaban que su hermano iba a morir.
La molesta idea se hacia más fuerte al acordarse de la herida que tenia en la pierna el vago y que sangraba mucho. Así que trató de apartarla de su mente. Pero la idea se resistía a irse, volviendo una y otra vez, enraizandoce en su mente hasta que el miedo venció al crío y  no pudo contener el llanto y las ligeras convulsiones que lo acompañaban. Lucas estaba en peligro, no podía esperar mas solo sentado.

Se levantó  y corrió fuera de la caja en una dirección, y luego hacia el otro lado. Ni si quiera sabia por donde ir para buscar a su hermano. Tembló, tratando de respirar profundo, pero sólo consiguió jadear agitadamente.
Van a matar a Lucas, pensaba una y otra vez sin poder evitarlo, una y otra vez, como si en todo su cerebro no existiera prueba alguna de otra frase que no fuera esa. El mundo entero se había reducido a esa terrible idea que le aterraba de pies a cabeza.

-Abuelito...abuelito... ayúdame...- gimió desesperado, a punto de rendirse al miedo. Y entonces levantó la vista. Entre los dos edificios que formaban el callejón se podía ver la bóveda celeste, cuya perfecta negrura fue momentáneamente rota por la poderosa figura de un inmenso lobo blanco que saltaba justo sobre los edificios en ese momento.Un lobo blanco. Ajax sonrió. Por que el lobo blanco que el conocía de seguro podía ayudar a su hermano. Así que tomando aire y determinación, el pequeño se hecho a correr hacia donde había visto desaparecer a aquella blanca figura, cuya brillante resplandor centelleó  bajo la luz de la luna que era fría.

Era sangre de lobo. De lo que se había impregnado el aire nocturno. Vaizack levantó la cara contra el viento para percibir mejor aquel olor a sangre sucia y enferma. Y supuso que esa peste no podía ser otra cosa que la sangre del torpe lobo tuerto que había sido derramada, y más que nada, por la irrefrenable curiosidad fue que decidió seguir el rastro.
Lucas miró hacia abajo, al profundo vacío obscuro que parecía ser el estacionamiento desde lo alto de un edificio abandonado.
La altura le pareció mucho mayor cuando fue arrojado y cayó de lleno sobre el concreto. Había dejado de doler de pronto. 

Quizá el golpe había sido así de fuerte que ahora estaba sintiendo nada.Tendido sobre el asfalto, giró la cabeza un poco, tratando de localizar al cazador. Era quien lo había arrojado desde lo alto y ahora aprovechaba la espesa oscuridad para ocultarse. Pero estaba ahí, lo olía y lo escuchaba respirar suave y pausado. 

Pero aún que pudiera localizarlo, no estaba muy convencido de poder defenderse, y al intentar moverse, sus extremidades que le parecían horrendamente pesadas empezaban a hormiguearle y poco a poco esa sensación iba volviéndose en un áspero ardor.

-De alguna manera...terminar siempre casi muerto es una molestia... la vida...es una molestia... vamos, mátame ya...-

El cazador lo escuchó y decidió cumplir la petición. Saltó sobre el lobo, empuñando un arma listo a dar el golpe final. Y ese fue su error. El creer que aquel lobo había llegado a su final. Justo al estar sobre él Lucas dobló las patas, empujando el cuerpo del cazador, lo tomó en el aire y estrelló su cabeza contra el cemento, destruyéndole el cráneo en un momento.

-No eras tan fuerte. Imbécil. Tks.-

Lucas cayó hacia atrás. Con eso último había terminado de agotarse.  La forma de lobo fue desvaneciéndose, y el cuerpo maltratado del vago quedó tirado en el estacionamiento, lejos de todo , inmóvil y con el cadáver de su perseguidor como única compañía.Esperaba que su vida no terminara en aquella tan patética situación, pero como estaba no podría moverse en un buen rato. No podía. Pero tenia que hacerlo. Ajax esperaba.

-Maldición...-

- Así que de esta forma termina la existencia inútil de un lobo de la peor clase.-

Incluso soportar ese tipo de comentarios en un momento así parecía demasiado esfuerzo. Miró a Vaizack que aparecía frente a él con su inmaculada apariencia brillando en la penumbra.

-¿Qué mierda quieres?- respondió con esfuerzo.

-Contemplar tu muerte.- Vaizack se puso en cuclillas junto a él, mirándole como si fuera la mar de entretenido. Una verdadera curiosidad.

-No voy a morirme aquí, estúpido.-

-¿No? Qué lastima.- suspiró el albino poniéndose en pie de nuevo.

-Espera. No te vayas...-

-¿Por qué no?-

-Necesito que me lleves a buscar a Ajax.-

Vaizack ladeó la cabeza para mirar la curiosa expresión que tenía el vago.
-Si  decidieras morirte seria menos doloroso para ti que soportar esto ¿Sabes?-

-Decidir morir... ja...ja ja ja... eso es algo que un simple perro débil como tú haría.-

El comentario le valió a Lucas una patada en las costillas. Tosió y se dobló sobre si mismo, adolorido.

-Realmente el único perro aquí eres tú.- sentenció el berserker, dándose la vuelta. Pero no pudo alejarse. Sintió que le tiraban del abrigo, así que se volvió sobre su hombro y encontró al otro prendido del vuelo de su gabardina.
-Te dije...que esperaras. Llévame a buscarlo. Le prometí que iría por él.-



-Se llama Ajax.- musitó el lobo blanco. Lucas, sobre su espalda, luchaba fieramente por mantenerse despierto.

-¿Qué?-

-Ese niño se llama Ajax.-

-¿No sabias?-

-No.-

-Se llama... Ajax...- repitió débilmente, apoyando el mentón sobre el hombro del berserker.

La diferencia jerárquica, ser el más fuerte o el más débil, aquellas cuestiones importantes que rigen a los licantropos no tuvieron mucha importancia entonces, después de todo ninguno de los dos había sido nunca como los otros, pero había algo que era común en los dos y que de cierta manera se había empeñado en continuar reuniéndolos. Era sangre de lobo.    

No hay comentarios:

Publicar un comentario